Alejandro Chafuen es economista y
presidente de la Fundación Atlas, que
apoya a diversos centros de estudios
liberales.
Estuvo en Chile invitado por el
Instituto Libertad y Desarrollo para su
17° aniversario y para participar en el
primer Foro de Políticas Públicas para
una sociedad libre.
Si Adam Smith
describió el papel del mercado libre en
la asignación de los bienes en la
economía como una "mano invisible", la
promoción de ese modelo e ideas no
siempre es tan imperceptible. En la
página de presentación en la internet de
la fundación estadounidense Atlas se
señalan su visión ("alcanzar una
sociedad de individuos libres y
responsables, basada en los derechos de
propiedad privada, gobierno limitado,
bajo el respeto al estado de derecho y
el orden del mercado") y su misión
("descubrir, desarrollar y apoyar a
intelectuales emprendedores en todo el
mundo que tengan el potencial de crear
institutos independientes de políticas
públicas y programas relacionados, que
promuevan nuestra visión").
El presidente de
Atlas es el economista Alejandro Chafuen,
quien se ha ocupado de asuntos muy
específicos (como las raíces
intelectuales de la economía de mercado)
lo mismo que de temas de actualidad.
Como era de esperar, una palabra
recurrente en él es "libertad", cuya
promoción y defensa alcanzan a sus ojos
la dimensión de una cruzada.
Moral y
religión
-Desde antiguo
quienes se ocuparon de la economía
fueron filósofos morales. ¿Esta
vinculación aún existe o está
debilitada?
"Se ha debilitado
fuertemente. Los grandes campeones de la
libertad, en la época medieval tardía,
en la escuela escocesa o en la
fisiocracia francesa, compartían una
visión del hombre como un individuo
dotado no sólo de inteligencia, sino de
alma y como criatura de Dios. Hacia
fines del siglo XIX y comienzos del XX
empieza a tomar cuerpo una visión más
atomista de la persona, que nos lleva a
verla a veces, principalmente en el caso
de los economistas, como un simple
número. El peligro es que en el juego de
los números, los números ganan y el
colectivismo empieza a triunfar sobre el
individualismo. Es de esperar que
quienes piensen que la libertad es el
valor fundamental en la sociedad, lo
hagan basados en una filosofía moral
correcta".
-Usted se ha
ocupado de las aportaciones de la
escolástica tardía católica a una
economía liberal. Supongo que no
comparte la idea de Weber que vincula el
capitalismo a la ética protestante...
"No soy el único.
Autores reconocidos en diversos ámbitos,
como Berman en derecho, Stark en
ciencias sociales, Skinner y Bernice
Hamilton, en instituciones políticas,
señalan el gran legado de los autores
católicos a la evolución del orden
jurídico de la sociedad libre. En el
campo económico, salvo en el tema del
cobro de interés (usura), los autores
que siguieron a santo Tomás de Aquino,
en su gran mayoría, sentaron las bases
de la economía de mercado. El tema más
profundo, quizás, es el de los derechos
de propiedad. Fueron católicos como
Francisco de Vitoria quienes señalaron
que estos derechos deberían ser
respetados en toda persona,
independientemente de si fueran
pecadores o no. Los autores protestantes
hacían depender estos derechos de la
gracia o la elección divina. Creo que se
está creando un consenso académico en
cuanto a que la postura de Weber, que le
daba el crédito (o el demérito) del
surgimiento del capitalismo a la ética
protestante, extendía demasiado sus
conclusiones".
-Entonces se puede
ser buen católico y buen capitalista...
"La dignidad de la
persona requiere un sistema de propiedad
privada y el respeto por ella. Esa es la
esencia de la economía de mercado y la
sociedad libre. A distingo de otros
autores, yo no suelo usar la palabra
capitalismo...".
-Es la que usó
Juan Pablo II...
"La usó. Si bien
Michael Novak la utiliza como derivada
de «cabeza» en referencia al intelecto,
después de Marx, ella suele significar
un sistema que privilegia la acumulación
de bienes de capital y a sus dueños.
Juan Pablo II habló de un capitalismo
compatible con el catolicismo, pero
también señaló que prefería referirse a
un sistema de libre empresa. Yo uso la
expresión «sociedad libre», porque la
idea de libertad me parece mucho más
fundamental para la civilización que el
concepto de capital".
-En sus
comentarios de actualidad ha criticado
mucho a Hugo Chávez. ¿Lo ve como
amenaza?
"La tentación
totalitaria o antiliberal ha tomado
cuerpo en distintos líderes y filosofías
a lo largo de la historia: hoy es el
populismo totalitario de Chávez. Una
concepción de la democracia basada en el
voto mayoritario y no en la división del
poder y el respeto a los derechos
anteriores al Estado es una de las
causas principales del surgimiento de un
dictador como él. Esta democracia «rousseauniana»
actuando en sociedades con grandes
diferencias económicas, sociales y
culturales hace que sea fácil para
líderes populistas encaramarse y
acumular todo el poder. Otro factor que
influye es una coyuntura internacional
difícil, con poderes occidentales en
lucha con el islamismo radical y un alza
en los precios de exportación de bienes
en los países con más tendencia
populista (Venezuela, Ecuador y Bolivia
con el petróleo). El alza incrementa el
producto de esos países y la gente
erróneamente piensa que ello es fruto
del populismo".
-En las películas,
por efecto de la Guerra Fría, los
peligros para el "mundo libre", como
decían sus protagonistas, solían tener
un tinte soviético. ¿Cuáles son los
peligros hoy?
"Dejando de lado
la posibilidad real de ataques
terroristas catastróficos, incluyendo
dispositivos nucleares, la coyuntura
económica internacional me parece muy
positiva. No así la política. Los países
con Estados de Derecho no saben cómo
lidiar con las violaciones producidas en
regímenes de «fascismo light»,
totalitarismos no tan extremos como el
comunista o el nazi, que respetan
algunas libertades económicas, recurren
a plebiscitos o contiendas electorales y
se llaman democráticos. El que países
totalitarios como China sean el destino
predilecto de los inversionistas
mundiales tienta a otros líderes a
emularlos pensando que también podrán
atraer inversiones, pues a los
operadores internacionales les interesa
más una ganancia rápida que el respeto a
las libertades económicas, políticas y
civiles. ¿Cómo controlar esto? Creo que
fortaleciendo el rol de organismos
internacionales de monitoreo y creando
nuevos organismos fuera del alcance de
gobiernos «fascistas», de izquierda o de
derecha, y sus servicios de
inteligencia".
-¿Le gusta la tan
usada expresión "líder"?
"Se puede ser un
líder para bien o para mal. Líderes
negativos como Perón o Chávez pueden
echar por tierra décadas de trabajo
educativo y desarrollo institucional.
Contra esos liderazgos se necesitan
otros que sirvan de contrapeso y es allí
donde muchos de los amantes de la
libertad presentan un déficit porque
tratan de llegar a posiciones de
liderazgo no a través de un trabajo
constante y abnegado, sino por la
crítica a los líderes negativos e
incluso a quienes, con ideas parecidas,
compiten con ellos. Esta división en el
campo «liberal» facilita la labor de
líderes populistas como Chávez, Kirchner
o Evo Morales".
-La fundación
Atlas apoya a diversos centros de
estudios más que a políticos. ¿Por qué?
"Porque tratamos
de mantenernos al margen de los partidos
políticos. Yo no pertenezco a ninguno.
Los políticos siguen a la opinión
pública. Nosotros trabajamos educando en
temas de economía, sociedad,
instituciones políticas. Es decir,
trabajamos para el largo plazo".
-Al menos en
Chile, quien se dice apolítico casi
indefectiblemente es de derecha...
"El fundador de la
institución que presido decía que no es
tanto cuestión de left or right
(izquierda o derecha), sino de right or
wrong (lo correcto o incorrecto). Mucha
de la gente que apoyamos tiene una
filiación política, pero la verdad no le
pertenece a un determinado partido. No
estamos en contra de la política, sino
del partidismo exacerbado".
Datos
Alejandro Chafuen.
Nacido en Buenos Aires, en 1954, es
doctor en economía y ha sido profesor en
diversas universidades de Argentina y
Estados Unidos. Es, desde 1991,
presidente de la Fundación de
Investigación Económica Atlas. También
es presidente y fundador del Centro de
Economía Hispano Americano (www.ha
cer.org). Chafuen se desempeña como
consejero y participa en consejos
administrativos de variados institutos
europeos y latinoamericanos.
Es un comentarista
habitual en temas económicos, de
seguridad y amenazas estratégicas en
América Latina. Entre sus libros
destacan "Economía y ética. Raíces
cristianas de la economía de libre
mercado" (Rialp, 1991) y una versión
ampliada del mismo libro titulada "Faith
and Liberty" (Lexington Books, 2003).
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