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En
cada ocasión que es leída,
“El Manantial” nos toca de
una manera distinta y alimenta
el amor por la profesión o
actividad elegida como pocos
libros lo han hecho. Esta obra
admite varias lecturas y nunca
será la misma novela porque
tampoco lo será el lector y
su circunstancia. La tremenda
trama captura y subyuga como
pocos libros lo hacen,
impactando la capacidad de la
autora para conectarse con
cada lector.
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s
“El Manantial” es una novela de unas
685 páginas, dividida en cuatro partes.
En ella la autora nos narra la vida de
un arquitecto que se llama Howard Roark.
En su trama relata el desarrollo de la
vida de este arquitecto, desde sus épocas
de estudiante, a principios del siglo
XX, describiendo a continuación su
pasaje por distintas oficinas de
arquitectura donde realiza los trabajos
más humildes, lugares donde es
subestimado, robado y criticado, hasta
que decide independizarse y montar su
propio estudio profesional. Howard
Roark, es un arquitecto creador e
imaginativo que está dispuesto a
sacrificarlo todo con tal de no plegarse
a la voluntad o a los caprichos de los
demás. Sabe lo que quiere hacer y sólo
hará aquello que él cree que debe
hacer.
Roark es un personaje ideal, inmerso en
la pujante sociedad neoyorkina,
completamente convencido de la excelente
calidad de su trabajo. Testarudo,
individualista, autosuficiente, vive
completamente ajeno a intrigas,
mezquindades y a la codicia de los demás.
Durante la historia Roark se topa con 3
hombres que intentan envolverlo en sus
juegos: Peter Keating, que sin ser
demasiado tonto ni mala persona,
empujado por su irrefenable deseo de
triunfar, se convierte en un absoluto y
total sinvergüenza; Ellsworth M.
Toohey, un ser absolutamente repugnante
que, cuando tenía sólo 15 años y a
través de una muy libre interpretación
de la Biblia, llegó a la conclusión de
que la mejor forma de hacerse rico y
obtener poder era convertirse en
coleccionista de almas; y Gail Wynand,
poderoso editor y director, entre otros,
del periódico The New York Banner,
criado en las calles de Nueva York,
autodidacta, que profesa un tremendo
desprecio por sus semejantes.
Como en toda novela, no podía faltar el
personaje femenino que despierta la pasión
del protagonista. Dominique Françon es
esa heroína, nacida para ser la compañera
perfecta de Howard Roark.
“El proceso de la razón debe ser
ejecutado por cada hombre en
soledad", son palabras que Roark
pronuncia ante los tribunales que lo
juzgan casi en el final de la novela.
Estas pocas palabras son una acabada
muestra de lo que Ayn Rand entiende por
individualismo.
Sobre la autora
Ayn Rand nació en 1905 en San
Petesburgo. Su verdadero nombre era
Alissa Rosenbaum. era la mayor de los
tres hijos de un matrimonio de
comerciantes rusos que perdieron sus
bienes cuando, en febrero de 1917, la
revolución bolchevique ordenó la
nacionalización de su pequeño
comercio.
En 1921, Alissa estudió Filosofía e
Historia en la Universidad de su ciudad
natal, ya convertida en Leningrado.
Guardó durante toda su juventud el
deseo de salir de Rusia. En los finales
de 1925 consiguió un permiso para
visitar a unos familiares en Francia, país
que abandonó subrepticiamente para
viajar a los Estados Unidos. El 26 de
enero de 1926 con su flamante título
universitario y no más de 50 dólares
en el bolsillo abandonó para siempre a
su país y a su familia.
Al llegar a los Estados Unidos, por un
corto período residió en la casa de
unos parientes que vivían en Chicago.
Fascinada por el cine, Ayn Rand -todavía
conocida como Alissa Rosenbaum-, se
trasladó a Los Ángeles con la intención
de trabajar como guionista de películas.
Cecil B. De Mille le ofreció un primer
trabajo como extra cinematográfica y más
tarde fue contratada como lectora de
guiones. En el rodaje de “Rey de
Reyes” conoció a Frank O’Connor,
con quien se casó el 15 de abril de
1929 e inició un matrimonio que llegó
a superar los 50 años de convivencia
hasta la muerte de Frank.
Su defensa radical del “egoísmo
racional”, opuesto a la irracionalidad
de cualquier altruismo, y la del
capitalismo libertario como único medio
de lograr el solo objetivo posible de la
vida humana, que es la felicidad
individual, le llevaron a distanciarse
de los grandes grupos políticos y de
las corrientes contraculturales e
irracionalistas, presuntamente
libertarias, de los años 60 y 70.
Fumadora impenitente, como muchos de sus
personajes, falleció de una enfermedad
pulmonar en Nueva York, el 6 de marzo de
1982 a los 77 años de edad. Su legado,
de gran influencia en el pensamiento
liberal norteamericano, ha venido siendo
difundido y reivindicado por varias
organizaciones, entre ellas el Ayn Rand
Institute. Su obra se sigue reeditando
con éxito, hasta tal punto que figura
todavía en las listas de libros más
vendidos.
Sobre la obra
En 1935, Rand comenzó a escribir “The
Fountainhead” (“El Manantial”),
para el que se documentó en el estudio
del arquitecto de origen estonio Louis
Isadore Kahn. La novela fue rechazada
por doce editoriales. Hoy, se la
reconoce como un canto al individualismo
y a la independencia. Fue publicada por
fin en 1943, fue reconocida con el
premio a la dignidad profesional y, casi
sin publicidad, se convirtió hasta
nuestros días en uno de los grandes
bestsellers del siglo XX.
La Warner Brothers, utilizando parte de
la trama de la novela, hizo una película
que se estrenó en 1949, también
titulada “El manantial”, con Gary
Cooper como protagonista, y en la que
también participaron Patricia Neal,
Raymond Massey, Kent Smith, Robert
Douglas y Henry Dull. Lo curioso del
film, dirigido por King Vidor, es que
quien define la personalidad del
protagonista Howard Roark es la sombra
del arquitecto americano Frank Lloyd
Wright. Muchos de los esquemas y
proyectos que se muestran en la película
son obra del célebre Wright.
Fuente: Economiaparatodos.com.ar
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