El escritor peruano fue distinguido esta mañana con el título de "Huésped de Honor" de Buenos Aires. El acto tuvo lugar en la Biblioteca Miguel Cané, la misma en la que trabajó Jorge L. Borges durante 9 años, a quien el propio Vargas Llosa recordó con cariño y admiración.
Vargas Llosa, que el próximo viernes cumplirá 72 años, no disimuló la emoción por la distinción y agradeció a los "ciudadanos de Buenos Aires" y a las autoridades porteñas por "el simbolismo" que conlleva la biblioteca Miguel Cané, en el límite entre Almagro y Boedo, para la literatura latinoamericana.
En un ambiente enrarecido por la multitud de camarográfos, fotógrafos y periodistas de todos los medios que gritaban histéricos y se peleaban por una toma del ex candidato a Presidente de Perú, fueron pocos los lectores que lograron acercarse a la famosa biblioteca y al escritor para pedirle que les firmara un ejemplar de algunas de sus novelas. En ese contexto, el escritor peruano nacionalizado español habló durante poco más de 15 minutos.
"Nunca había estado aquí (en la biblioteca), pero sabía de la existencia, como todos los admiradores de Borges, una de las figuras más admirables de la cultura latinoamericana", señaló un conmovido Vargas Llosa cercado por el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, y el ministro de Cultura de la ciudad, Hernán Lombardi.
El autor de La tía Julia y el escribidor, Pantaleón y las visitadoras y Travesuras de la niña mala, entre otros éxitos, dedicó gran parte de su discurso a hablar del gran escritor argentino.
"Leí por primera vez a Borges cuando era muy joven, cuando era un estudiante de colegio y desde entonces no he dejado de leerlo, de admirarlo cada vez más y de sentirme muy orgulloso de todas las lenguas y las culturas a las que llegó. Está firmemente arraigado en la cultura contemporánea: ya es un clásico y una lección permanentes de vigor, de originalidad, de integridad intelectual para todos los que tenemos la felicidad de compartir la vocación literaria", evocó.
"Borges es un caso verdaderamente extraordinario de un autor que, trabajando en soledad, supo crear una obra que trasciende todas las fronteras geográficas y culturales", sentenció el flamante visitante ilustre.
Una de las dos ciudades más literarias del mundo
Vargas Llosa también tuvo tiempo para compartir sus sensaciones sobre Buenos Aires, y sus dos dimensiones, la real y la literaria.
"Las ciudades sólo existen de verdad cuando la literatura deposita sobre ellas una página de leyendas y de mitos, así como lo hicieron Victor Hugo y Baudelaire con Francia o Joyce con Dublín. Eso mismo hizo Borges con Buenos Aires. Ha sabido crear una Buenos Aires paralela, que es la que buscan cuando llegan a esta ciudad los lectores de Borges".
El autor, que llegó al país el jueves pasado y aprovechó el fin de semana para visitar El Calafate, vino especialmente para asistir en Rosario al seminario organizado por la Fundación Libertad, que festejará sus 20 años junto a figuras políticas del espectro de centroderecha como los ex presidentes de España y México, José María Aznar y Vicente Fox, entre otros.
Antes del final, el ganador del Premio Cervantes enfatizó su cariño por Buenos Aires. "Es una ciudad donde tengo muchos amigos y donde siempre me ha ido muy bien. Aquí se realizó la mejor puesta en escena de una obra mía: La señorita de Tacna, interpretada por Norma Aleandro. Por Buenos Aires tengo una particular gratitud, porque es la primera ciudad donde un libro mío tuvo éxito de lectores y ante mi sorpresa fue editado y reeditado".
Vargas Llosa, que se refería a La ciudad y los perros, editada en 1962, festejó el espíritu literario de la capital argentina. "Es una de las ciudades más literarias del mundo, Probablemente, con París, sea la ciudad más literaria del mundo, como lo demuestran esas librerías abiertas hasta altas horas de la noche, una costumbre que felizmente no se ha perdido"
Después del acto, el escritor, junto su esposa Patricia Llosa, partió al emblemático café Margot, sobre la avenida Boedo, donde compartió un desayuno junto al ministro Lombardi y sus colaboradores siempre seguido por el séquito histérico de periodistas y camarógrafos.
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