29-03-08 | Por Daniel Leñini / La Capital
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Con Aznar, Fox y Vargas Llosa, el liberalismo dio un grito en Rosario


Los medios nacionales desplegaron sus antenas satelitales en el parque España desde temprano y acertaron en el esfuerzo. La presencia de los ex presidentes de España, José María Aznar; de México, Vicente Fox, y otros justificaban de por sí las cámaras, pero lo que se escuchó en el auditorio nutrió quilates al evento.

Rosario vivió ayer una "movida liberal" de peso sin lugar para timoratos, en la que líderes o ex líderes mundiales hablaron "sin la prudencia diplomática que los gobernantes no se pueden permitir", según resumió el eminente intelectual peruano Mario Vargas Llosa al oficiar de moderador.

Dijo Aznar: "Encuentros como este nos hacen sentir cada vez más liberales y que cada vez somos más". Así se habló; sin vueltas.

El ex presidente español, de envidiable cabellera y semblante tranquilo, como gozando caminar despojado del peso del poder, sentenció: "La encrucijada que vive América latina pasa por el populismo revolucionario en su vertiente más alocada o la democracia liberal. A la amenaza creciente del populismo hay que anteponerle una agenda de la libertad que le haga frente, le venza y le gane".

El fantasma de Hugo Chávez, y en menor medida Evo Morales, merodearon los dos días que ocupó el seminario de la Fundación Libertad, que celebró sus 20 años. Y a cuestionarlos tanto a uno como otro se ocuparon varios de los 40 disertantes que hubo en total.

Aznar se ocupó de Chávez sin nombrarlo: "Los líderes de la nueva izquierda latinoamericana, no contentos con los desaguisados que cometen en sus países, tapan sus conflictos internos fabricando externos: se dedican a cobijar grupos terroristas de la peor especie. Y aquí quiero expresar mi respaldo a mi buen amigo Alvaro Uribe (presidente de Colombia) en su lucha contra el narcoterrorismo".

Ese fue el clima y el marco que explicaron también las manifestaciones contrarias de grupos de izquierda impedidos por las vallas de la policía de llegar hasta las puertas, así como el recital de rock del jueves, transmitido en directo por la cadena televisiva Telesur que Venezuela desparrama por el continente. Ni a Chávez se le pasó el evento.

Aznar se permitió una ironía enterado de lo que ocurría a 300 metros: "Es un día especial, no sólo por el cumpleaños de Mario (Vargas LLosa). Vine a Argentina entre 20 y 25 veces y es la primera vez que me dejaron salir de Buenos Aires, así que le agradezco al organizador Gerardo Bongiovanni (presidente de la fundación) por el despliegue de la manifestación que hay".

Tras destacar los beneficios del "libre comercio", la "apertura económica" y "las oportunidades que brinda la globalización", se ocupó de un país donde "sobrevive la opresión". "No puedo eludir un comentario sobre Cuba. Que se retire un dictador (por Fidel Castro) no quiere decir que se acabe un modelo opresor donde la limosna corre a cambio de la renuncia a los derechos y libertades".

Señaló que "los cubanos no se merecen esta realidad" y propuso "un modelo de transición a la democracia del que participen los cubanos. Primero, los que viven en Cuba pero también los exiliados. Nada sin los disidentes, nada sin los derechos humanos y nada sin el camino de la libertad a una democracia", sentenció.

El vapuleado liberalismo pegó su grito de fe en Rosario sin inmutarse por las condenas que le caen todos los días. Como dijo Aznar: "Estoy orgulloso de estos valores y dispuesto a defenderlos. No van a escuchar de mi arrepentimiento, excusas y perdón por defender estas ideas. Todo lo contrario".