ROSARIO (De un enviado especial).- Vargas Llosa llegó blanco como un papel al auditorio del parque España y soltó cuatro palabras que explicaron sin pretensiones literarias la razón de su estado: "Nos apedrearon el ómnibus".
Habían pasado menos de cinco minutos del violento episodio en el que unos 150 manifestantes con banderas de Cuba, Venezuela y la cara del Che Guevara agredieron con palos, piedras y bombas de pintura el colectivo que llevaba a gran parte de los expositores desde el centro de esta ciudad al parque España.
No hubo heridos ni detenidos. Los testigos consultados por LA NACION permiten reconstruir el episodio.
Una vez que todos estaban a bordo del colectivo de dos pisos para dejar la Bolsa de Comercio, donde se había realizado un almuerzo, comenzó el viaje de unas quince cuadras.
"Alguien le pidió a la seguridad pasar un minuto por el hotel RosTower. Cuando estábamos a una cuadra, frente a las vallas, vimos que se acercaban varios muchachos que empezaron a patear las puertas del ómnibus y a golpear los costados. Después empezó la lluvia de piedras y palos y todo fue un descontrol ", dijo María Chackelevicius.
El vallado al que se refiere es un control que la Fundación Libertad pidió al municipio y a la policía para cuidar la seguridad de los invitados, entre los que se cuentan seis ex presidentes. El cordón se estableció tres cuadras a la redonda. La plaza Che Guevara, en Mitre y Tucumán, estaba justo en el límite perimetral de ese encadenado. Allí es donde ocurrió la agresión.
"Pensé que incendiaban el colectivo. Quedamos atrapados; no podíamos ir para atrás ni para adelante. Durante diez minutos nos tiraron de todo", dijo un disertante de Costa Rica, que pidió que no se consignaran sus datos, mientras repasaba, en su cámara digital, escenas del pandemonio. Prefirió no divulgarlas.
El empresario Santiago Soldati sumó otros detalles. "Un palo que tiraron me pasó por delante de la cara. Ya estaban rotos los vidrios y la gente se tiraba al piso", dijo.
Cuando la calma renació, según los testigos, llegaba la policía. Hasta ese momento, sólo había dos oficiales. El colectivo pudo dar marcha atrás y dejó la zona caliente.
A eso de las 18, los manifestantes se enfrentaron con la policía: hubo una nueva lluvia de piedras y bombas de estruendo y de pintura, a la que los uniformados respondieron con balas de goma
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